Alegorías, mitos y Furias en el Museo del Prado

El pasado 21 de enero se inauguró en el Museo Nacional del Prado una interesante exposición en la que, a través de 28 obras maestras, recorremos la singular interpretación que de las Furias hicieron artistas de la talla de Miguel Ángel, Tiziano, Giulio Sanuto, Cornelisz van Haarlem o el propio José de Ribera.

Las distintas representaciones de las Furias que desde Tiziano a Ribera se presentan en el Prado tienen como protagonistas a los cuatro personajes forzados por los dioses a habitar en el inframundo: Ixión, Sísifo, Tántalo y Ticio. A pesar de que el tema  de las Furias, también conocidas como Condenados, surge en España tras el encargo que hace María de Hungría a Tiziano a raíz de la victoria de Carlos V en Mühlberg en 1548, en la muestra podemos disfrutar de un dibujo de Ticio realizado por Miguel Ángel, fechado en 1532, que se situaría como antecedente de este conjunto iconográfico.

Excepcional resulta el lienzo de Gregorio Martínez, El suplicio de Ticio o Ticio encadenado, desde 2011 propiedad del Museo Nacional del Prado, donde se aprecia el momento exacto en el que el buitre comienza a devorar el hígado de Ticio, castigo al que el lujurioso hijo de Elara fue destinado por el propio Zeus al pretender la violación de una amante suya.

Los cuadros de Tiziano, cuyos personajes se identifican con los príncipes alemanes que fueron derrotados por el emperador, monopolizan la segunda parte de la exposición, donde se disponen las  representaciones de Sísifo y Ticio del pintor véneto que el Museo Nacional del Prado custodia. La perdida del lienzo de Tántalo en el incendio del Alcázar de Madrid ha sido suplida con el grabado de Giulio Sanuto que reproduce la desaparecida obra de Tiziano, donde de vislumbra la desesperación de este personaje por obtener un alimento que se torna inalcanzable, castigo al que fue sometido por ofrecer a su hijo Pélope como sustento a los dioses. Faltaría el último cuadro que completaría el encargo de Maria de Hungría, Ixión, del que no se conservan copias ni dibujos.  La reproducción de la gran sala del Palacio de Binche (Bélgica), donde fueron expuestas frente a la puerta de entrada, completaría el contexto en el que se inscribe el inicio de este tipo de pinturas de contenido político y alegórico.

Durante los últimos años del siglo XVI las Furias se convierten en el contrapunto para representar actitudes y estados de ánimo, como se observa en las distintas representaciones que de ellas hacen artistas de la Academia de Haarlem y de Amberes, lugares donde esta temática fue muy influyente. Ejemplo de esa influencia son las figuras de Ícaro, Tántalo, Faetón e Ixión que encontramos en los grabados de Heindrick Goltzius y Cornelisz van Haarlem expuestos en la muestra, dentro de la iconografía de los Condenados, figuras caracterizadas por sus anatomías desmesuradas y sus escorzos extremos. Y también el Prometeo encadenado de Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders, o la interpretación de Ixión de Cornelisz van Haarlem.

La temática de las Furias adquirió mucha relevancia en Italia, ya en el siglo XVII, de la mano de artistas como José de Ribera, cuyas representaciones de Ticio e Ixión presentes en la exposición conjugan ese tenebrismo característico del pintor con grandes personajes que ocupan casi toda la superficie del lienzo. En el caso de este último cuadro, resulta singular la presentación del castigo con la rueda donde gira interminablemente por tratar de cautivar a Hera, la esposa de Zeus, así como la presencia del sátiro.

Impactante nos pareció el lienzo de Salvator Rosa, El suplicio de Prometeo, en el tramo final del recorrido expositivo, donde se presenta el castigo al personaje con una excesiva fiereza, con el vientre abierto, los órganos desparramados y un águila devorando su hígado, castigo inflingido por Zeus tras devolver Prometeo el fuego a los mortales. Junto a Rosa, la extensión de las Furias se constata con la presencia en la muestra de Giambattista Langetti y su representación de Tántalo, o el Sísifo de Antonio Zanchi, personaje condenado a cargar con una enorme piedra por revelar los secretos de los dioses.

En su conjunto, el Museo Nacional del Prado presenta una sugerente exposición que permite atisbar las distintas representaciones alegóricas renacentistas y barrocas en torno a la temática e iconografía de las Furias, cuyos antecedentes los podemos rastrear en la mitología clásica con las Furias romanas y las Erinias griegas. En definitiva, una muestra que no hay que perderse.

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