Recorrido cultural por Ronda y su serranía

Os paso un artículo publicado hace unos meses en Buscar.Viajes.

Ronda siempre ha capitalizado el protagonismo del mágico entorno en el que esta se encuentra enclavada, obnubilando con su encanto al resto de poblaciones que la rodean. Pero la serranía de Ronda está compuesta por un conjunto de pueblos con historias y culturas que los hacen igual de singulares que la ciudad que le da nombre. Desde la propia Ronda hasta Cortes de la Frontera, pasando por Alpandeire, Benarrabá o Júzcar. En este artículo recorremos el patrimonio cultural de todos y cada uno de los pueblos que conforman la serranía de Ronda.

La serranía de Ronda está inserta en la demarcación paisajística “sierra de Cádiz y serranía de Ronda”. Precisamente, su ubicación ha determinado su articulación territorial con poblaciones cuyo proceso histórico ha estado ligado a su consideración como lugar de frontera, únicamente atravesada por las vías pecuarias y la depresión de Ronda, lugar de paso obligado hacia el interior.

El Plan de Dinamización del Producto Turístico Serranía de Ronda, y la inclusión de la misma en la Ruta de los Almorávides y los Almohades, reflejo de su pasado musulmán, han potenciado, más si cabe, su turismo cultural, pero sobre todo han servido para incidir en la importancia del conjunto de pueblos que componen la serranía, con Ronda como punto de encuentro. Asimismo, proyectos lúdico-educativos como el Poblado Nazarí, ayudan a divulgar el conocimiento del patrimonio cultural serrano.

Este pasado islámico se deja entrever en la singularidad de su urbanismo, caracterizado por calles estrechas y sinuosas, urbanismo que se encuentra determinado por la propia orografía del terreno.

El punto de partida de nuestro recorrido cultural por Ronda y su serranía lo iniciamos en la propia Ronda, ciudad que, por sí sola, daría para otro artículo más exhaustivo. Desde su página web podemos descargarnos un completo mapa con la ubicación de los principales monumentos, casi todos Bienes de Interés Cultural, así como los horarios de los mismos.

De Ronda, sin duda, lo más impresionante son sus vistas del Tajo a través del puente nuevo, terminado de construir en 1793, en cuyo interior se encuentra el centro de interpretación. En la plaza de España, contigua al mismo, podemos ver la fachada neoclásica del antiguo Ayuntamiento de la ciudad, lugar que hoy ocupa el parador. Cruzando el puente nuevo entramos en la zona del casco histórico, donde encontramos maravillas como el Palacio del Marqués de Salvatierra, que aún conserva su fachada renacentista, el Palacio de Mondragón, sede del Museo de Ronda, y la Casa del Rey Moro. Obligada es la bajada a los baños árabes, también conocidos como baños árabes de San Miguel, fechados en los siglos XIII-XIV. Próximo a ellos se encuentra el puente árabe o puente viejo. Las evidencias de este pasado musulmán pueden contemplarse a través de los restos que se conservan de sus murallas en distintos puntos del recorrido, con las puertas de la Almocábar, de los Molinos o de los Vientos como lugares que señalaban los puntos de entrada. Asimismo, espectacular es la entrada a la iglesia mozárabe de las Cuevas de San Antón, llamada Virgen de la Cabeza, excavada íntegramente en la roca, y la ermita rupestre de la Oscuridad, también mozárabe, ejemplos todos ellos que forman parte, además, de uno de los itinerarios de las Rutas de Ibn Arabi.

No podemos abandonar el casco histórico sin admirar la Casa del Gigante, el Arco de Felipe V (junto al puente árabe), el Museo del Bandolero, el Centro de Interpretación del Vino, o el Alminar de San Sebastián. Atravesando de nuevo el puente en dirección al barrio moderno de la ciudad, sin duda lo más destacado es la Plaza de toros, una construcción neoclásica que alberga el Museo de la Tauromaquia.

Plaza de toros de Ronda. Foto: Pixabay.
Plaza de toros de Ronda. Foto: Pixabay.

Saliendo de Ronda se puede contemplar el yacimiento de Acinipo, que contiene restos prehistóricos y protohistóricos, aunque lo más visible es su teatro romano, que evidencia la importancia que tuvo este singular enclave durante esa época.

Subiendo hacia Setenil de las Bodegas llegamos a Arriate, pueblo de tradición harinera que conserva restos de varios molinos hidráulicos. Presidiendo sus calles destaca la iglesia de San Juan de Letrán, fechada en 1510 según la documentación eclesiástica.

Desde Arriate, de vuelta a Ronda, podemos tomar la A-374 y luego el desvío a la MA-505 para bajar a Montejaque y visitar la ermita de la Virgen de Escarihuela o, ya en las afueras, descubrir la cueva del Hundidero, entrada del sistema Hundidero-Gato, que es Bien de Interés Cultural. Bajando hacia el sur por la MA-507, llegamos a la localidad de Benaoján, donde se localiza la cueva del Gato, boca sur del sistema Hundidero-Gato comentado anteriormente, o la fascinante cueva de la Pileta, ambas también Bienes de Interés Cultural.

Continuamos nuestro recorrido cultural por Ronda y su serranía por la carretera MA-501 para coger el desvío a Jimera de Líbar, que cuenta con los restos de un lavadero histórico completamente rehabilitado, junto a la fuente pública, ésta última posiblemente del siglo XVIII. También rehabilitado se encuentra el Molino La Flor, antigua construcción hidráulica que actualmente forma parte de un alojamiento rural.

Cueva del Gato. Foto: Molino La Flor.
Cueva del Gato. Foto: Molino La Flor.

La MA-501 da paso a la MA-549, que nos lleva a la localidad de Cortes de la Frontera, desde cuya página web se puede descargar un plano turístico del municipio. Quizá lo más impresionante sea la Casa de Piedra, actualmente una vivienda privada excavada en la roca cuyo origen podría situarse en los siglos VI-VII. Un paseo por sus calles permite disfrutar de la fachada del Ayuntamiento, del siglo XVIII, cuya construcción fue ordenada por Carlos III, así como de la Casa y capilla de los Valdenebros, también moderna, y la Plaza de toros, de finales del siglo XIX. A las afueras del pueblo aún pueden contemplarse los restos de la Torre del Paso, que vigilaba en época islámica el paso por el puerto del Espino.

A través de la A-373, y posteriormente la MA-512, se llega a Gaucín, precioso pueblo, muy activo artísticamente, que se encuentra presidido por las ruinas del impresionante Castillo del Águila o Castillo de Gaucín, enclavado en la zona elevada del municipio, donde además podemos visitar la ermita del Santo Niño. Destacada es la iglesia de San Sebastián, edificada en 1505, la fuente de los Seis caños, ejemplo del barroco andaluz, y el museo etnográfico, lugar donde se ubica el punto de información turística de la localidad. Evidencia de la actividad ganadera en la zona, aún se conservan los restos de un chozo, usado como refugio para pastores. Asimismo, también puede apreciarse una antigua fragua, fechada en el siglo XIX.

Continuamos nuestro recorrido cultural por Ronda y su serranía a través de la carretera A-369 en dirección a esta ciudad, pasando por Benarrabá, donde podemos admirar la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación o la ermita de Santo Cristo de la Veracruz, del siglo XVII. Sus calles aún conservan restos de fachadas dieciochescas en algunas de sus casas, así como singulares fuentes y lavaderos. Junto a algunas de ellas todavía pueden observarse antiguas almazaras, hoy destinada a otros usos.

Subiendo por la A-369 nos encontramos Algatocín, en cuyo centro de ubica la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, del siglo XVI. La tradición agrícola y harinera del municipio queda patente por los restos de lo que antaño fueron  molinos hidráulicos, como el del Vallejo, datado en el 1600 y actualmente transformado en vivienda.  Si tomamos la carretera MA-536 que sale desde Algatocín, llegamos a Jubrique, donde destacan dos edificios de posible origen árabe y reconvertidos en lugar de culto cristiano: la ermita del Castañuelo y la ermita de la Santa Cruz del Chorrillo. Del mismo modo, hay que visitar el Museo de artes populares y del aguardiente, reflejo de la importancia que tuvieron las destilerías en el pasado del municipio.

Antes de llegar a Jubrique, por medio de la MA-537 llegamos a Genalguacil, que cuenta con un importante museo de arte contemporáneo. No en vano esta población celebra, cada dos años, sus Encuentros de Arte que han permitido poner a Genalguacil en el mapa artístico durante la primera quincena de agosto. Como consecuencia de ello, numerosas obras de arte salpican las calles y plazas de este municipio, convirtiéndolo en un pueblo museo. Completan su patrimonio la iglesia de San Pedro de Verona, que presenta una torre de planta octogonal.

Retomamos la carretera A-369 para visitar Benalauría, donde nos encontramos con un majestuoso edificio del siglo XVIII, actual sede del Ayuntamiento. Asimismo, obligada resulta la visita al museo etnográfico, en el que se conserva el molino de Calleja, del siglo XVIII, así como diversos enseres vinculados a la producción oleícola. Un paseo por sus calles permite deleitarnos con los restos de antiguas destilerías, y de lo que antaño fue una de las fiestas más importantes de la localidad a través del Centro de Interpretación Casa de Moros y Cristianos. A las afueras del pueblo podemos visitar el columbario romano del Cortijo del Moro.

A cuatro kilómetros de Benalauría se encuentra Benadalid, población en la que destaca el castillo, Bien de Interés Cultural, que fue aprovechado como cementerio contemporáneo después de que el Ayuntamiento tomara posesión del mismo en 1821.  En la plaza Bení Al Jalí  se encuentra la iglesia parroquial de San Isidoro, construida en 1505, aunque sufrió tal remodelación que lo que contemplamos responde a las reformas realizadas en el siglo XVIII. Antes de marcharnos, no hay que dejar de visitar el Museo Etnográfico El Alambique, ubicado en una antigua destilería.

La siguiente parada de nuestro recorrido cultural por Ronda y su serranía la hacemos en Atajate, localidad que permite pasear por un entorno que ha hecho de la tradición vitivinícola un museo abierto dedicado al mosto, el cual se halla estructurado en cuatro secciones, a saber, bienvenida, vendimia, lagar y trasiego. La población se ubica al pie del cerro del Cuervo, donde se asentaba el castillo, cuyos restos son también Bien de Interés Cultural. Aún conserva una fuente moderna, fechada en 1966, que hacía las funciones de abrevadero, y un lavadero público. Asimismo, en sus alrededores, todavía pueden contemplarse los restos de una torre defensiva de época musulmana en el cerro de Santa Cruz.

Tomando la MA-7303 nos desviamos a unos 8 kilómetros para llegar a Alpandeire, el cual es conocido como el pueblo que vio nacer a Francisco Tomás Márquez Sánchez, fray Leopoldo de Alpandeire, cuyos restos descansan en los Capuchinos de Granada. Su casa no está abierta al público, pero sí podemos visitar la necrópolis de las Encinas Borrachas, junto a la carretera que se dirige desde Ronda a Gaucín, en la que destacan sus sepulcros megalíticos de la Edad del Cobre. Asimismo, es recomendable la entrada a la iglesia de San Antonio de Padua, la “catedral de la serranía”, ubicada en el centro del municipio, fechada a mediados del siglo XVI, aunque su aspecto actual se debe a la remodelación llevada a cabo dos siglos más tarde. Un pósito del siglo XVII, institución municipal donde se hacía acopio de trigo, hoy centro cultural, culmina la singular visita a este pueblo.

Continuando por la misma carretera está Faraján, donde lo más destacado es la iglesia de la Virgen del Rosario, levantada a comienzos del siglo XVI y remodelada dos siglos más tarde. Júzcar es el siguiente pueblo que nos encontramos en nuestro recorrido, el cual contó con una importante industria, la Real Fábrica de Hojalata de San Miguel, en funcionamiento desde 1731 a 1780, cuyos restos pueden verse aún en la actualidad.

Al salir de Júzcar tomamos el camino a Pujerra, singular pueblo donde debemos mencionar la iglesia del Espíritu Santo y el Museo de la castaña. En la salida, cogemos  la MA-527 en dirección a Igualeja, para detenernos a admirar el alminar de la iglesia de Santa Rosa de Lima.

Desde Júzcar podemos llegar hasta Cartajima, un pequeño pueblo, donde destaca la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, del siglo XVI. En él aún pueden verse los restos de antiguas bodegas y lagares, como las Bodegas de Matías, fechadas en siglo XVIII.

Nuestro recorrido cultural por Ronda y su serranía termina en Parauta, donde es menester visitar la iglesia de la Inmaculada Concepción, con planta en forma de cruz latina y una torre mudéjar. Además, este pueblo es conocido por su Fiesta de los Verdiales, que son Bien de Interés Cultural.

 

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